0:49 a.m

Hoy te escribo a ti, aunque no vayas a leerme ni a escucharme. 
Al menos, aún no. 
Dicen que la música y el tiempo sanan, pero conmigo no. 
Conmigo están haciendo una masacre de sangre en cada herida. 
En cada poro. 
[...] 
Para contarte nuestra historia, necesito valor, y tinta. 
Y ahora el valor es dolor, y tinta no queda. 
Me rompes, y quiebran mis grietas, hasta convertirme en ruinas. 
En la reina de mis propias ruinas. 
Mis cenizas. 
Mis amores calcinados y esparcidos por la curva de mis caderas. 
Gritan basta.
Quieren huir. 
(Y yo con ellas.)
[...]
Fuiste el cómplice de mis caídas, de mis golpes y sueños rotos.
Mientras corríamos por las carreras de unas medias,
de unas piernas perfectas.
Y me considerabas escritora.
Sin serlo.
Sin llegar a serlo nunca.
Mientras te decía:
<<Solo hace falta existir en el momento adecuado...>>


Insomnio, podrías perderte un rato.

5 comentarios :

  1. Hola. Cuando escribes así de bien no significa que necesites estar triste para hacerlo, esto te sale de dentro así que déjalo salir. Me ha gustado mucho. Seguro que tienes más escritos por ahí escondidos. Un abrazo.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. me encantó,lo has hecho tu?
    Se ve que te salió de dentro,alguna vez te has planteado publicar?
    Un beso,sigue así:)

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  4. Todos se van a la hora de la verdad...promesas hechas ceniza.

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